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Entrevista a Darío Toledo, médico neurólogo

Darío Toledo es médico neurólogo y auditor médico de una de las sedes de la clínica de rehabilitación más grande del país, el Grupo Santa Catalina.  Hoy nos encontramos para hablar sobre el paso del papel a lo digital y el impacto en el rubro de la salud.  Hola Darío, ¿Cómo estás?  Hola, todo muy bien.  ¿Querés contarme a qué te dedicas y qué es lo que hacés?  Soy médico neurólogo con treinta años de experiencia de recibido, o un añito más. Soy tucumano y vine a Buenos Aires hace treinta años a hacer la residencia. Hice primero la residencia de clínica médica y luego pasé al servicio de neurología en el hospital Churruca, donde me jubilé hace un año.  Paralelo a eso fui desarrollando diferentes actividades profesionales, una de ellas es en la Clínica Santa Catalina donde estoy desde el año 2006 con diversos roles y posiciones que fueron modificándose a lo largo del tiempo. Primero ingresé como médico clínico, después pase a coordinador de una de las sedes y ese rol luego mutó a ser director de sede. Finalmente pasé este año a la posición de auditor médico interno del Santa Catalina. Para eso en un momento me formé con algunos cursos de auditoría, pero ahora estoy haciendo la especialidad (cosa que no existía antes). La estoy haciendo en una universidad privada, a fin de año la termino.  Más o menos eso es lo que soy.   Tenés un montón de experiencia, ¿Cuándo fue que empezaste a incorporar herramientas digitales en tu trabajo diario? Porque me imagino que en algún momento viviste esa transición del papel a lo digital.  Las primeras herramientas se dieron en la práctica privada, en algunos sanatorios donde trabajé. Nos dieron acceso a los primeros soportes digitales, que todavía no eran historias clínicas digitales, pero si era el resguardo digital de las atenciones que uno hacía en los consultorios o en las guardias. Posteriormente se empezó a desarrollar la HCE y diferentes lugares donde fui trabajando fueron incorporando esta herramienta de trabajo.  En su momento (te estoy hablando de hace como doce años atrás) en el hospital incorporaron modelos enlatados que compraban directamente de uso hospitalario de HCE. Al principio era un choque importante pero después digamos que dentro de los distintos ámbitos donde se maneja la medicina, el médico es propenso a adaptarse rápidamente. De todas formas el médico forma solo una parte de la actividad profesional, después está enfermería, asistentes y muchas personas más.  Lo que tienen los soportes digitales es que para poder darles un adecuado uso tienen que llegarle a todos, no solamente a los médicos. Los médicos de alguna manera siempre estuvimos digitalizados, no por el uso de la herramienta, sino porque siempre estábamos vinculados a través de portales buscando información nueva o tratando de recopilar información y armar base de datos, sobre todo quienes se dedican a la docencia e investigación para hacer estadísticas o presentar trabajos y publicaciones. De alguna manera los médicos fueron incorporando el soporte digital de a poquito, al principio de manera más artesanal, pero ya hace unos años que está bien presente en nuestras vidas.  La clínica Santa Catalina incorporó la historia clínica electrónica hace un año. Ansiabamos mucho ese momento, veníamos insistiendo hace bastante para tener esta herramienta, ¡estamos por cumplir un año usando Nexup!  ¿Antes utilizaron otras herramientas digitales?  Sí, había otras herramientas. No era una historia clínica digital sino indicaciones médicas en un soporte, pero nada más. No teníamos evoluciones y el desarrollo y resguardo de la información no era el mismo que tenemos ahora. Durante muchos años convivimos de una manera híbrida con ese pequeño aporte informático de la indicación médica y la historia clínica en papel.  Ahora estamos con la historia clínica y las indicaciones digitales. El último paso es incorporar las indicaciones y la actividad de enfermería en ese mismo soporte.   Vos me comentabas recién que para que un sistema funcione bien, tiene que estar preparado para todos. No solamente para los médicos, sino para enfermeros, administrativos, etc. ¿Crees que a algún área en particular le cuesta más familiarizarse con esas herramientas o pensas que es lo mismo?  Próximamente lo vamos a ver. Justo en estos días tenemos un gran desafío en la clínica porque se incorpora enfermería a Nexup y en otras ocasiones ya nos resultó difícil incorporar herramientas tecnológicas en esta área, no por mala voluntad, sino porque a veces los profesionales no venían con el mismo background tecnológico ni con la misma frecuencia de uso de este tipo de dispositivos.  Para que te des una idea, cuando empezamos con las capacitaciones hará unos 10 u 8 años subimos videos en los portales para que puedan ver y cuando les pedimos los mails para poder enviar toda la información nos dimos cuenta que varias personas no tenían mail, algo impensado. Pero bueno, la realidad era esa y hubo que enseñarles a crear emails.  Lo que acercó mucho a todo el mundo y popularizó estos soportes electrónicos fueron los teléfonos. Nos dimos cuenta que a veces las personas no tenían mail porque no tenían computadora en su casa, pero ahora con el teléfono necesitás tenerlo sí o si (sino no funciona el sistema operativo).  ¿Crees que hubo alguna diferencia antes de la pandemia y después de la pandemia con la digitalización? Si totalmente, igual no lo vivimos tanto en el ámbito donde desarrollamos nuestra actividad. Algo increíble es que se abrió un campo que existía pero que no estaba explotado, la telemedicina. Realmente hace un tiempo era impensado que se popularice y se generalice el uso de una receta digital, antes no había forma de imaginar una receta que no tenga que estar en un papel firmada y sellada por un médico, hoy en día se vio que no es necesario.   Los pacientes también están más familiarizados con el uso de la tecnología, y siempre de alguna forma tienen acceso a alguna comunicación con vos, te mandan un pedido de receta y uno ahora puede mandarla

Sistemas de soporte a la toma de decisiones clínicas: qué son, por qué existen y cómo los ponemos en práctica

La complejidad de la decisión clínica Cuando hablamos de toma de decisiones clínicas nos referimos al conjunto de acciones realizadas por los profesionales sanitarios que determinan el curso del tratamiento de sus pacientes. Es un concepto enormemente amplio y diverso que abarca desde el diagnóstico al tratamiento, pasando por muchos otros aspectos relacionados con la actividad asistencial. El ejercicio de la medicina es una especie de simbiosis entre ciencia y arte: la formación adquirida, los conocimientos recibidos, la experiencia e incluso la intuición se combinan para que de toda esa unión nazca la decisión que cada profesional considera más adecuada y correcta para cada paciente y en cada situación. Como si eso fuera poco, también influyen otras variables como el costo de las pruebas diagnósticas o los tratamientos, los insumos que pueda haber o no disponibles, y hasta factores todavía más intangibles como pueden ser el contexto socioeconómico y cultural de los pacientes. Esta complejidad lleva a que, por ejemplo, los errores médicos sean la 3ª causa de muerte en EEUU y a que en UK 40.000 personas mueran anualmente como consecuencia de este tipo de problemas. Es por todo esto que existen distintas estrategias para minimizar la incertidumbre y/o la variabilidad a la hora de esa toma de decisiones. Estas estrategias incluyen: metodologías de trabajo colaborativo entre pares, sistematización de protocolos, guías médicas, nuevas filosofías que colocan al paciente en un rol más decisor, y, en los últimos tiempos, nuevas herramientas tecnológicas que dan soporte a los profesionales. La tecnología como herramienta Los sistemas de soporte a la toma de decisiones clínicas (CDSSs por sus siglas en inglés) engloban distintas soluciones: desde aplicaciones para visualizar, procesar y ordenar datos de pacientes para que los profesionales puedan acceder fácilmente; hasta algoritmos, alertas, o recomendaciones que se generan de forma automática.  También se pueden incluir dentro de esta denominación al conjunto de herramientas pensadas para que los pacientes accedan fácilmente a información sobre sus patologías y que agilicen la comunicación entre sus profesionales tratantes, o herramientas de seguimiento y monitoreo remoto. Estos sistemas de soporte a la toma de decisiones son simplemente eso: un soporte. En sí mismos, en el vacío, carecen de sentido. Son herramientas que tienen que estar, por sobre todas las cosas, en función de las personas a las que sirven, para empoderarlas y para ayudar a que cada profesional pueda centrarse en generar valor de manera óptima, con la sensibilidad y la empatía que estos sistemas carecen.  Para que eso suceda, estos sistemas tienen que cumplir una serie de requisitos. Requisitos para la efectividad de los sistemas de soporte a la toma de decisiones clínicas Estos sistemas se basan en proveer al paciente, médico o cualquier individuo de información concreta y correctamente procesada. Esta información debe estar basada en la evidencia científica y debe ser pertinente al contexto. Los sistemas deben presentar la información a las personas que puedan influir o determinar en ella. En este sentido, las personas correctas pueden ser médicos, enfermeras o incluso, los propios pacientes. Es fundamental determinar claramente el mejor formato para que sea útil y accionable, personalizada y adaptada a cada perfil. Según a quién se esté hablando, estos canales pueden ser historias clínicas electrónicas, portales de pacientes, o hasta aplicaciones móviles. La disponibilidad y la accesibilidad de la información es crucial para asegurar la fiabilidad en la toma de decisiones. Por eso, nada de todo lo presentado tiene sentido si estos sistemas no se integran de forma correcta a los procesos de trabajo de las personas y/o las organizaciones. Entonces, ¿qué concluimos sobre los sistemas de soporte de toma de decisiones? Los CDSSs son herramientas que pueden generar mucho valor a todos los actores del rubro de la salud, pero como todo en esta industria, requieren de una implementación a medida y adaptada a cada caso de uso.  En Laba creemos que utilizar este tipo de sistemas es fundamental para disminuir el riesgo de errores humanos prevenibles, incrementando el éxito de los diagnósticos y tratamientos, y aumentando la seguridad de los pacientes.  _________ Si estás interesado en asesoramiento sobre estos sistemas de soporte y querés usarlos, ponete en contacto con nuestro equipo.

Módulo de Enfermería: saldando la deuda con nuestros enfermeros

La falla de comunicación entre profesionales puede comprometer la seguridad de los pacientes. Enfermeros, médicos y kinesiólogos, entre otros, deben poder coordinar sus tareas para lograr la mejor calidad de atención posible.  Cuando se conforma un buen equipo no solo se consiguen mejores resultados sino que es más fácil hacerle frente a los problemas que surgen en el día a día, haciendo el trabajo más enriquecedor y llevadero. Una de las relaciones de trabajo más importantes en el rubro de la salud es la de médico-enfermero.  Los enfermeros son actores indispensables del sistema sanitario. Sin embargo, es habitual que queden relegados y que la importancia de su trabajo no sea debidamente reconocida. Por lo general suelen escucharse avances sobre nuevas e innovadoras herramientas para médicos, ¿pero cuántas veces escuchamos hablar de desarrollos pensados específicamente para enfermería?  Para potenciar el trabajo interdisciplinario y facilitar el día a día de los enfermeros, hace ya varios meses comenzamos a desarrollar el módulo de enfermería dentro de nuestra plataforma digital.  Al igual que todos los módulos de nuestra plataforma, el mismo está centrado en los pacientes y sus profesionales tratantes.  Su estructura consta de 4 partes o submódulos: 1. Administración de indicaciones médicas Los enfermeros deben realizar en varias ocasiones, tareas que se desprenden de indicaciones médicas. Estas indicaciones pueden ser de todo tipo, desde tener que dar una medicación hasta cambiar un plan de hidratación, o rotar a un paciente postrado para evitar la formación de escaras.  Este submódulo muestra de forma clara, todas las indicaciones médicas que tiene un paciente. Por cada indicación, el enfermero puede marcar si pudo realizarla, cuándo la realizó y registrar si hubo algún inconveniente a la hora de hacerla (por ejemplo, si un paciente se negó a tomar una medicación).  Las indicaciones médicas pueden visualizarse por día o por turno (mañana/tarde/noche). De esta forma, un profesional que arranca a trabajar por la tarde, puede elegir ver únicamente las indicaciones que debe cumplir en su turno, facilitando la carga de datos.  Por otro lado, las indicaciones pueden figurar como nueva/suspendida/editada/vencida, para saber el estado de las mismas y poder detectar fácilmente si hubo algún cambio.  El registro se completa en formato de grilla para que sea intuitivo. Cuando una indicación pudo realizarse aparece con una tilde verde y cuando la misma no pudo concretarse se marca con una cruz roja. Que las administraciones puedan realizarse de forma cómoda y eficiente no solamente facilita el trabajo de los enfermeros, sino que otorga un gran beneficio a las organizaciones, ya que les permite tener un mejor control sobre lo que sucede en el establecimiento.  2. Evoluciones de enfermería Este submódulo muestra las escalas que los enfermeros deben relevar a la hora de evolucionar un turno (Ej: la escala de riesgo de caídas). Cada institución define qué cosas deben ser relevadas y qué escalas se deben utilizar, es por eso que estos formularios son totalmente dinámicos y personalizables para que cada organización pueda realizar sus evoluciones como más le sirva. 3. Relevamiento de signos vitales Una de las tareas más importantes de los enfermeros es registrar los signos vitales de los pacientes junto con otras métricas. Este submódulo cuenta con un panel para poder registrar todos estos parámetros de forma fácil y rápida.  Esto también es configurable para cada institución o paciente. Por ejemplo, si un paciente es diabético y debe realizarse de forma diaria un hemoglucotest, este parámetro puede ser incluído junto con los signos vitales.  Además, los datos se pueden ordenar no sólo por día sino por turno, para poder detectar rápidamente si en el turno seleccionado alguien ya realizó la toma de signos vitales o no.  4. Balance hídrico Por último, este submódulo cuenta con un panel de registro de balance hídrico. Aquí es donde quedan registrados los ingresos y egresos de líquido para ver si el paciente se encuentra bien hidratado.  Cada institución puede dejar el registro de la forma que prefiera y también se puede cargar por horario y turno. Además, se generan estadísticas para ver fácilmente el estado global del paciente. Siempre que se trabaja con cualquiera de estos submódulos, está visible la cabecera del paciente que muestra los datos más relevantes tales como nombre, alergias, peso, altura, edad y diagnóstico.  Por todo lo mencionado anteriormente podemos decir que los beneficios de contar con el módulo de enfermería son muchos:  Ya siete clínicas en Buenos Aires tienen implementado el submódulo de administraciones, y seguimos perfeccionándolo gracias a las sugerencias de sus enfermeros. Los otros tres submódulos están en proceso de implementación.  ¡La forma de llegar a un producto de excelencia es trabajando codo a codo con los profesionales! Si sos enfermero y querés probar nuestro módulo, contactate con nosotros para hacer una demo. Queremos conocerte y seguir mejorando nuestro producto a partir de necesidades reales. 

Carlos y Marité nos cuentan la experiencia de vivir con una enfermedad crónica

Hoy nos acercamos a lo de Carlos y Marité. Vinimos a charlar un rato con ellos para que nos cuenten cómo están, quienes son y qué opinan sobre el uso de tecnología para mejorar el día a día de pacientes con la enfermedad que padece Carlos.  ¿Cómo estás Carlos? Muy bien, dentro de todo estoy bien.  ¿Cuántos años tenés?  81.  ¿Querés contarme un poco de vos, qué enfermedad te diagnosticaron, hace cuanto? Yo empecé con un dolorcito de estómago hace cosa de hace unos siete u ocho meses, pero leve. La verdad no le llevaba demasiada atención porque era una molestia muy suave, pero con el tiempo empecé a notar que había bajado de peso.  En ese momento me estaba atendiendo un cardiólogo que me daba unas pastillas para la taquicardia, y cuando le consulté por la pérdida de peso me dijo que quizás era ese medicamento lo que me estaba generando el problema, y que podía ser por afección de la tiroides. Entonces fui a ver a mi endocrinóloga y me dijo que efectivamente ese medicamento era muy bueno para el corazón, pero que a veces empeoraba la función de la tiroides y que mi problema podía ser por eso. Entonces me hizo una nota escrita para que yo se lo llevara al cardiólogo y me cambiara la medicación. Así que después la llevé al cardiólogo y ahí me revisó, me dijo que todo estaba bien y me sacó la medicación.  Al tiempo volví a la endocrinóloga, y me cambió mi medicación habitual por otra nueva porque tenía todos los valores mal. Estaba hipertiroideo. El problema es que en medio de todo esto el dolor de estómago seguía, y también seguía bajando de peso.  Entonces me saqué turno con un médico clínico para ver si podía entender mejor todo el panorama. El clínico me mandó a hacer un estudio que no recuerdo el nombre, pero era para evaluar el esófago, porque yo le dije que me dolía un poco comer. Cuando quise pedir turno muchos laboratorios me dijeron que ese estudio no lo hacían, y en los únicos lugares que sí lo realizaban me ofrecían turno para dentro de cuatro o siete meses. Entonces llamé al cardiólogo (porque ese médico me conoce hace mucho) y le pregunté qué podía hacer porque tenía que esperar demasiado, y me dijo que si el dolor seguía aumentando no espere más y vaya a la guardia.  Entonces tuviste que esperar bastante para llegar a un diagnóstico Exactamente. Tuve que pasar por varios meses de sentirme mal, yo decía que estaba “aplastado”. Por eso finalmente un día fui a la guardia y me dejaron internado. Ahí me dijeron que podía llegar a ser un problema en el estómago o en el esófago y me mandaron a hacer una endoscopía, que la realizaron una semana después.  Cuando me hicieron ese estudio me informaron que tenía un bulto en el esófago y que iban a analizarlo con la biopsia que habían tomado. Finalmente después de un tiempo de esperar los resultados me dijeron que el tratamiento para mi enfermedad era quimioterapia. Así que ya voy por el cuarto mes de quimioterapia y sigo el tratamiento al pie de la letra.  Al principio tenía muchas náuseas, regurgitaciones y tos, pero con el tratamiento fue pasando y ahora estoy tolerando bien el alimento por la gastrostomía.  ¿Cuánto tiempo pasó desde que empezaste con el dolor en el estómago hasta que empezaste con tu tratamiento? Porque tuviste que pasar por varios profesionales (cardiólogo, endocrinólogo, clínico) para llegar a un diagnóstico.  Llegaron a un diagnóstico recién cuando me internaron y me estudiaron bien, porque hasta ese momento nadie había descubierto qué era lo que tenía. Cada profesional trataba de manejar el tema de su área, lógicamente.  Además en el medio tenía que ir pidiendo turnos, yendo de un consultorio a otro llevando distintos estudios. Con algunos médicos no tuve que esperar tanto para conseguir un turno porque ya los conocía, pero cuando tenía que pedir turno con un profesional nuevo tenía que esperar mínimo veinte días o un mes para concretar un encuentro. Y después como ya conté antes, para algunos estudios me daban turno recién para dentro de cuatro o siete meses.  Por eso tuve que ir a la guardia para que alguien me ayude, porque yo seguía bajando de peso, con dolor al tragar y sin ninguna solución.     ¿Antes de este evento, recurrías al médico habitualmente a hacer controles?  Yo siempre me controlé y me cuidé mucho. Iba al gastroenterólogo, al endocrinólogo, al cardiólogo y al clínico una vez al año para hacerme todos los controles. Siempre fui muy atento con todo eso. Después también iba a algún otro especialista si me surgía algún problema en particular.  ¿Qué cosas cambiaron en tu día a día desde que te diagnosticaron esta enfermedad? Mi vida cambió bastante porque ahora tengo que estar conectado a una máquina para poder alimentarme. Al principio estaba conectado casi veintidós horas, ahora estoy conectado dieciocho horas aproximadamente. Hace ya tres meses que no como por boca y me alimento con un alimento que entra por una vía y va directo al estómago, tengo una gastrostomía. Adaptarme a eso fue difícil. Estos últimos días por suerte pude empezar a tomar un alimento bebible.  Por otro lado, tengo muchos más encuentros con profesionales acá en mi casa. Viene la kinesióloga con la que hago gimnasia, viene el médico clínico a controlarme todos los lunes a ver como sigo, la enfermera que me revisa la gastrostomía para que no se infecte y la nutricionista que controla el peso.  ¿Se comunican entre los profesionales o cada uno hace su tarea por separado? No sé. Creo que se comunican si hay algún problema. Tanto la nutricionista como la enfermera siempre se fijan si me falta algo para poder solucionarlo.  ¿Hay alguna otra cosa que haya cambiado aparte de la alimentación por la sonda? Empecé a tomar drogas nuevas, cinco pastillas para la quimio. Para mí, las pastillas son mi

La pandemia por Covid-19 como oportunidad para la digitalización en salud

El Covid-19 irrumpió en el mundo y gestó un terreno propicio para revolucionar digitalmente la industria de la salud. El viernes 20 de marzo de 2020 se estableció cuarentena obligatoria en Argentina debido a la llegada del Covid-19 al país. Las personas tuvieron que aislarse en sus casas sin poder tener contacto con otros y siguiendo las recomendaciones indicadas por las autoridades.  Sin duda fueron años difíciles, la pandemia tomó por sorpresa a todos. El sector sanitario, como era de esperarse, fue uno de los más golpeados. El sistema no estaba preparado para hacer frente a un evento de esta magnitud y se hicieron aún más evidentes las problemáticas que el rubro llevaba arrastrando hace ya varios años.  El Covid-19 nos encontró parados con un sistema de salud saturado, con falta de estructura, escasez de recursos y de elementos de protección personal, y ausencia de digitalización en la mayoría de las  instituciones. El virus superó la capacidad de nuestro sistema para rastrear, evaluar y monitorear a las personas con sospecha de infección.  El tiempo pasó y hoy podemos analizar lo ocurrido desde una perspectiva de aprendizaje. La pandemia no solo ocasionó una enorme crisis sanitaria, sino que dejó en evidencia la necesidad de la digitalización en salud y generó un terreno propicio para que pueda ocurrir esta transición.  Los desafíos que trajo el Covid-19 impulsaron la rápida integración de la tecnología al sector médico. Un claro ejemplo fue la utilización de telemedicina para hacer consultas, la utilización de esta herramienta fue fundamental para poder continuar ofreciendo servicios médicos y a la vez cuidar de los contagios tanto a pacientes como a profesionales.  El área de informática médica del Hospital Italiano de Buenos Aires realizó un estudio analizando el aumento de las teleconsultas respecto a las consultas presenciales en el momento de la crisis sanitaria. Allí registraron que durante la pandemia las visitas presenciales al hospital declinaron en un 46% pasando de un número de 176.370 en 2019 a un total de 95.421 en 2021, y además, aumentaron las teleconsultas desde 12 diarias en febrero del 2020 a unas 1132 consultas diarias en marzo del 2020.  Según lo analizado en esta institución, luego de que cesó la emergencia sanitaria las tele consultas volvieron a disminuir mientras que las consultas presenciales volvieron a aumentar. Pero a pesar de que la tendencia hacia la telemedicina comenzó a revertirse lentamente, este suceso planteó un antes y un después en la digitalización.  La llegada de la pandemia generó un nuevo paradigma en salud: aumentó la analítica de datos para generar nuevas estrategias a partir de lo analizado y tomar medidas basadas en evidencia, se promovió la vigilancia epidemiológica en las instituciones, se impulsó el desarrollo de herramientas de diagnóstico utilizando inteligencia artificial, aumentó el uso de aplicaciones móviles y otras herramientas como telemedicina, recetas digitales y chatbots para seguimiento remoto de pacientes.  Así fue como la virtualidad tuvo la oportunidad perfecta para mostrar sus beneficios y que todos los actores del sistema pudieran reconocerlos y utilizarlos en su práctica diaria.  Se comprimió en dos años un proceso que hubiese tomado una década. Desde Laba esperamos que no tenga que llegar otra pandemia para que las instituciones hagan su transición a lo digital y aprovechen el impulso que nos dejó el Covid-19 para seguir adoptando herramientas innovadoras y eficientes, ¡el momento es ahora!

Inteligencia artificial y detección precoz de patologías: un avance para la prevención

La inteligencia artificial tiene cada vez más usos y aplicaciones en el rubro de la salud, entre los que se destaca la asistencia para detección temprana de patologías Cuando hablamos de prevención nos referimos a la aplicación de distintas medidas para evitar la aparición de enfermedades, detener su avance o minimizar las consecuencias una vez que la enfermedad está establecida. Las medidas de prevención entonces, son acciones anticipatorias a situaciones indeseables para promover el bienestar. Hacer ejercicio frecuentemente, vacunarse o hacerse estudios de screening tales como al famoso PAP o mamografía en ginecología o la colonoscopía en gastroenterología, son solo algunas de las recomendaciones que diariamente escuchamos para prevenir determinadas enfermedades.  En los últimos años comenzó a cambiar el modelo clásico de medicina reactiva para empezar a hacer foco en una medicina preventiva, y así promover conductas saludables validadas por profesionales altamente capacitados para lograr un mejor nivel de salud de la población general.  Lamentablemente no todas las patologías pueden prevenirse, pero la tecnología sigue avanzando y cada vez agrandamos más el abanico de posibilidades. Uno de los recursos tecnológicos que puede comenzar a hacer una gran diferencia en lo que respecta a detección temprana de enfermedades es la inteligencia artificial.  La inteligencia artificial es la disciplina que intenta replicar mediante algoritmos informáticos distintas capacidades cognitivas similares a las de los humanos. Estos algoritmos por lo general “aprenden” a partir de grandes cantidades de datos, y tienen la ventaja de que una vez que son entrenados para realizar cierta tarea específica, pueden ejecutarse en una escala y a una velocidad que ningún humano podría imitar, y con un desempeño consistente y predecible. Hay numerosas aplicaciones prácticas de IA, en el caso del rubro de la salud son impresionantes los avances sobre la visión artificial y su aplicación en el diagnóstico por imágenes, como definió IBM, “Esta tecnología de IA permite que las computadoras y los sistemas obtengan información significativa de imágenes digitales, videos y otras entradas visuales, y que actúen con base en ellas.”  Un ejemplo claro en el que se está trabajando hoy en día es en la utilización de IA para la detección temprana del cáncer de mama.  De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud, el cáncer de mama (CM) es el cáncer más frecuente de la mujer, con 2,2 millones de casos cada año. Se calcula que 1 de cada 12 mujeres entre 35 y 80 lo desarrollarán a lo largo de su vida. Su detección temprana aumenta las posibilidades de cura, por eso es fundamental hacer una correcta prevención y detectar esta patología lo antes posible.  La utilización de la mamografía como principal método de screening junto a las mejoras en los tratamientos farmacológicos lograron disminuir la mortalidad por CM, pero aún así, ésta sigue siendo la principal causa de muerte del sexo femenino. Aquí es cuando entra la tecnología como herramienta complementaria fundamental, para seguir encontrando soluciones, mejorando la calidad de vida de las personas y ayudando a los profesionales en su trabajo diario.   En los últimos años comenzaron a desarrollarse algoritmos de detección en computadoras que pueden ayudar a la interpretación de mamografías, detectando imágenes sospechosas fácilmente e incluso estimando si son benignas o malignas. Recientemente los Investigadores del Hospital General de Massachusetts y el CSAIL, que es el Laboratorio de Informática e Inteligencia Artificial del MIT, estuvieron trabajando en un modelo de deep learning que tiene la capacidad de predecir, a partir de una mamografía, si la paciente tiene probabilidades de desarrollar un cáncer de mama en el futuro cercano. Este estudio analizó la utilidad de su modelo de deep learning en la detección de densidades mamarias utilizando 58,894 mamografías digitales seleccionadas al azar sin criterio de exclusión, provenientes de 39.272 mujeres que se realizaron su screening.  El aumento de la densidad mamaria puede enmascarar cánceres en la mamografía y es un factor de riesgo independiente para desarrollar CM, es por eso que en varios estados de USA aprobaron leyes que exigen la notificación directa de la detección de estas densidades a los pacientes. Incluso en algunos lugares, es obligatorio no sólo la notificación, sino la recomendación de realizar otros estudios complementarios tales como ecografía o resonancia magnética.  El problema es que la interpretación mamográfica de la densidad mamaria varía ampliamente entre los profesionales radiólogos. La IA y los algoritmos de detección son una gran herramienta complementaria en estos casos, ya que pueden proporcionar información más precisa gracias a la detección de sutiles patrones del tejido mamario precursores de malignización que son muy difíciles de detectar para el ojo humano. De esta forma, con su utilización aumenta la calidad y disminuye la variabilidad de los diagnósticos.  Por supuesto todavía es necesaria la validación externa de estos modelos de deep learning para verificar que el algoritmo se pueda generalizar en otras poblaciones de pacientes y sistemas de atención médica. Pero sin duda la inteligencia artificial tendrá un papel importante en el futuro de la detección temprana del cáncer de mama, ayudando a arribar a un diagnóstico certero de forma más temprana, evitando la realización de más estudios cuando es innecesario y ahorrando los recursos de las instituciones.  Es importante seguir trabajando en equipo profesionales de salud junto con ingenieros informáticos y otros profesionales, para seguir sumando nuevas herramientas innovadoras a la práctica profesional. Pero también es necesario saber cuándo y cómo utilizarlas, sin hacer abuso de ellas y siempre como herramientas que complementan los conocimientos de los profesionales y no como soluciones mágicas aisladas. De esta forma se evitará el sobrediagnóstico y sobretratamiento, dos problemáticas que empezaron a tomar relevancia con el auge de la digitalización.  Celebramos todas las investigaciones que se están llevando a cabo para poder cambiar el destino de las personas que enfrentan esta patología. Todavía falta un largo camino por recorrer, pero la dirección en la que hay que ir ya está firmemente establecida y eso nos entusiasma.  Seguimos avanzando y promoviendo una medicina centrada en las personas, haciendo buen uso de la tecnología

Historia clínica electrónica vs. papel, ¿Qué beneficios ofrece la tecnología?

La historia clínica es una herramienta fundamental que acompaña el día a día de todos los profesionales de la salud. La tecnología llegó para potenciarla y hacerla más eficiente.  Una historia clínica es un documento en el que queda constancia de la actividad desarrollada por un médico o un equipo de médicos, para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de un paciente. La ley 26.529 define HC como “el documento obligatorio, cronológico, foliado y completo en el que consta toda actuación realizada al paciente por profesionales y auxiliares de la salud”.  En este documento, se registran datos personales del paciente, antecedentes de relevancia, fecha y hora de ingreso, anamnesis, datos recabados del examen físico, enfermedad actual, diagnóstico presuntivo, diagnósticos diferenciales, plan diagnóstico y terapéutico, interconsultas, estudios, evoluciones, consentimientos informados para las prácticas de riesgo, etc.   La HC es la prueba del accionar médico y contiene información confidencial. Además, puede cobrar una gran relevancia por ejemplo ante una denuncia, es por eso que es fundamental que se realice de forma apropiada y se encuentre disponible para los profesionales y el paciente siempre que sea necesario.  Como mencionan Adriana Pasquariello y Carlos H Escudero en el Manual de Medicina Legal y Deontología Médica, la historia clínica tiene mucho más que valor probatorio de las prácticas realizadas. El valor asistencial es uno de los más importantes, porque en este documento queda registrada la evolución cronológica de los pacientes y la comunicación entre los profesionales tratantes. Otro valor de relevancia es el estadístico epidemiológico, que surge cuando se analizan las causas más frecuentes de mortalidad, internación u otras. Finalmente la HC tiene valor científico y de investigación anátomo-clínica, que permite relacionar la clínica evidenciada con los resultados obtenidos en una autopsia y así comprender mejor la fisiopatología de una enfermedad.  Sin duda todos estos aspectos son fundamentales, especialmente el valor asistencial. Como establece el artículo 4 de la Ley Básica de Salud de la Ciudad de Buenos Aires (Nº153), las personas tienen derecho al “acceso a su historia clínica y a recibir información completa y comprensible sobre su proceso de salud y a la recepción de la información por escrito al ser dado de alta o a su egreso”.    Por todo lo mencionado previamente, queda claro que una historia clínica debe ser clara, ordenada y descriptiva: cualquier profesional tratante y el paciente involucrado debe poder comprender este documento de carácter legal a la perfección.     La utilización de una historia clínica electrónica (HCE) puede solucionar todos esos problemas.  Además permite que la carga de información sea más rápida y eficiente, y que las instituciones puedan tener un mejor control de la facturación de los servicios que brindan.  Cambiar al formato digital es una necesidad y la medicina no puede quedarse atrás.  Desde Nexup desarrollamos una historia clínica propia, que no solo cuenta con los beneficios de cualquier HCE, sino que brinda otros adicionales que le otorgan un gran valor:  La digitalización de la historia clínica permite que todos los actores involucrados en salud obtengan grandes beneficios: los médicos pueden analizar mejor la información y por ende tomar mejores decisiones, los pacientes pueden obtener mejores tratamientos y las organizaciones pueden optimizar sus procesos y disminuir sus costos. Si sos profesional de la salud y querés probar nuestra plataforma, ¡consultá con nuestro equipo para hacer una demo aquí! Nos interesa conocerte y seguir perfeccionando nuestra HCE en base a necesidades reales.  La era de la salud digital ya llegó, es momento de potenciar al máximo todas las herramientas de trabajo disponibles.

¿Por qué es importante la adhesión a los tratamientos y cómo potenciarla con herramientas digitales?

Una vez diagnosticada la presencia de una patología, es clave la adhesión a tratamientos indicados para que el paciente tenga una mejor evolución y calidad de vida. Seguir indicaciones médicas o farmacológicas puede ser difícil por diversos motivos, más aún cuando se trata de enfermedades crónicas que cambian radicalmente la vida de los pacientes. Aprender a convivir con una nueva enfermedad, tomar nuevos fármacos y cambiar hábitos del día a día no es nada fácil. Pero un dato a destacar es que la dificultad a la hora de seguir indicaciones no es de casos aislados, sino que la falta de adherencia a los tratamientos es considerada actualmente un gran problema de salud pública a nivel mundial.  La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la adherencia al tratamiento como el cumplimiento del mismo, es decir, cumplir con la toma de medicación o medidas no farmacológicas prescritas por los profesionales de la salud de forma correcta y durante el tiempo indicado.  Que esta adherencia sea buena es fundamental para lograr una buena evolución de los pacientes, ya que la falta de la misma está asociada a un aumento de la morbimortalidad con mayor número de recaídas, internaciones y fallecimientos, disminución de la calidad de vida y aumento de costos en el sistema de salud por el consumo de recursos sanitarios.  Aún así, sabiendo la importancia que tiene para la vida de los pacientes y los costos en salud, la OMS advirtió sobre el bajo índice de adherencia que hay en el mundo: es de tan solo 50% en países desarrollados y mucho menor en naciones de ingresos medios o bajos.  Entonces, sabiendo que la adhesión a tratamientos es central, ¿Cómo podemos ayudar desde nuestro lugar? ¿Qué estrategia podemos poner en práctica para mejorarla? Está claro que es el paciente quien debe sostener la adhesión a su tratamiento, pero no es el único responsable de que eso suceda, sino que hay muchos otros actores que pueden contribuir a esta meta. Empoderar al paciente en el conocimiento de su enfermedad y en la toma de decisiones es el puntapié inicial. Es fundamental que se involucre en su propio tratamiento, comprendiendo la importancia que tiene el cumplimiento del mismo para enfrentar la enfermedad que padece. El enfoque que fomente la adhesión a tratamientos debe ser multidisciplinario e integral: se deben crear redes de apoyo que incluyan a los pacientes con sus familias, los profesionales que lo acompañan, a la comunidad y a organizaciones. Pero no solo eso, sino que contamos con cada vez más herramientas tecnológicas que pueden ayudar a eliminar las barreras a la adherencia terapéutica.  El rol de Lab.a  En Lab.a estamos trabajando en distintas aplicaciones de monitoreo remoto de pacientes crónicos para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Algo que puede parecer simple como el recordatorio de toma de medicación, las pautas de alarma para recurrir a un profesional y las recomendaciones para cambiar el estilo de vida a uno más saludable son esenciales para fomentar este proceso de adherencia.  Los pacientes deben ser la prioridad de todo el sistema sanitario, y es fundamental entender que muchas veces necesitan ayuda, acompañamiento y soporte fuera del las consultas y el ambiente del consultorio o sala de internación. Allí es donde entramos nosotros y todos los demás actores involucrados en el mundo de la salud, que debemos trabajar en equipo para seguir detectando problemas y proponiendo nuevas estrategias que mejoren la salud de la población. 

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