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Historia clínica electrónica vs. papel, ¿Qué beneficios ofrece la tecnología?

La historia clínica es una herramienta fundamental que acompaña el día a día de todos los profesionales de la salud. La tecnología llegó para potenciarla y hacerla más eficiente.  Una historia clínica es un documento en el que queda constancia de la actividad desarrollada por un médico o un equipo de médicos, para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de un paciente. La ley 26.529 define HC como “el documento obligatorio, cronológico, foliado y completo en el que consta toda actuación realizada al paciente por profesionales y auxiliares de la salud”.  En este documento, se registran datos personales del paciente, antecedentes de relevancia, fecha y hora de ingreso, anamnesis, datos recabados del examen físico, enfermedad actual, diagnóstico presuntivo, diagnósticos diferenciales, plan diagnóstico y terapéutico, interconsultas, estudios, evoluciones, consentimientos informados para las prácticas de riesgo, etc.   La HC es la prueba del accionar médico y contiene información confidencial. Además, puede cobrar una gran relevancia por ejemplo ante una denuncia, es por eso que es fundamental que se realice de forma apropiada y se encuentre disponible para los profesionales y el paciente siempre que sea necesario.  Como mencionan Adriana Pasquariello y Carlos H Escudero en el Manual de Medicina Legal y Deontología Médica, la historia clínica tiene mucho más que valor probatorio de las prácticas realizadas. El valor asistencial es uno de los más importantes, porque en este documento queda registrada la evolución cronológica de los pacientes y la comunicación entre los profesionales tratantes. Otro valor de relevancia es el estadístico epidemiológico, que surge cuando se analizan las causas más frecuentes de mortalidad, internación u otras. Finalmente la HC tiene valor científico y de investigación anátomo-clínica, que permite relacionar la clínica evidenciada con los resultados obtenidos en una autopsia y así comprender mejor la fisiopatología de una enfermedad.  Sin duda todos estos aspectos son fundamentales, especialmente el valor asistencial. Como establece el artículo 4 de la Ley Básica de Salud de la Ciudad de Buenos Aires (Nº153), las personas tienen derecho al “acceso a su historia clínica y a recibir información completa y comprensible sobre su proceso de salud y a la recepción de la información por escrito al ser dado de alta o a su egreso”.    Por todo lo mencionado previamente, queda claro que una historia clínica debe ser clara, ordenada y descriptiva: cualquier profesional tratante y el paciente involucrado debe poder comprender este documento de carácter legal a la perfección.     La utilización de una historia clínica electrónica (HCE) puede solucionar todos esos problemas.  Además permite que la carga de información sea más rápida y eficiente, y que las instituciones puedan tener un mejor control de la facturación de los servicios que brindan.  Cambiar al formato digital es una necesidad y la medicina no puede quedarse atrás.  Desde Nexup desarrollamos una historia clínica propia, que no solo cuenta con los beneficios de cualquier HCE, sino que brinda otros adicionales que le otorgan un gran valor:  La digitalización de la historia clínica permite que todos los actores involucrados en salud obtengan grandes beneficios: los médicos pueden analizar mejor la información y por ende tomar mejores decisiones, los pacientes pueden obtener mejores tratamientos y las organizaciones pueden optimizar sus procesos y disminuir sus costos. Si sos profesional de la salud y querés probar nuestra plataforma, ¡consultá con nuestro equipo para hacer una demo aquí! Nos interesa conocerte y seguir perfeccionando nuestra HCE en base a necesidades reales.  La era de la salud digital ya llegó, es momento de potenciar al máximo todas las herramientas de trabajo disponibles.

¿Por qué es importante la adhesión a los tratamientos y cómo potenciarla con herramientas digitales?

Una vez diagnosticada la presencia de una patología, es clave la adhesión a tratamientos indicados para que el paciente tenga una mejor evolución y calidad de vida. Seguir indicaciones médicas o farmacológicas puede ser difícil por diversos motivos, más aún cuando se trata de enfermedades crónicas que cambian radicalmente la vida de los pacientes. Aprender a convivir con una nueva enfermedad, tomar nuevos fármacos y cambiar hábitos del día a día no es nada fácil. Pero un dato a destacar es que la dificultad a la hora de seguir indicaciones no es de casos aislados, sino que la falta de adherencia a los tratamientos es considerada actualmente un gran problema de salud pública a nivel mundial.  La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la adherencia al tratamiento como el cumplimiento del mismo, es decir, cumplir con la toma de medicación o medidas no farmacológicas prescritas por los profesionales de la salud de forma correcta y durante el tiempo indicado.  Que esta adherencia sea buena es fundamental para lograr una buena evolución de los pacientes, ya que la falta de la misma está asociada a un aumento de la morbimortalidad con mayor número de recaídas, internaciones y fallecimientos, disminución de la calidad de vida y aumento de costos en el sistema de salud por el consumo de recursos sanitarios.  Aún así, sabiendo la importancia que tiene para la vida de los pacientes y los costos en salud, la OMS advirtió sobre el bajo índice de adherencia que hay en el mundo: es de tan solo 50% en países desarrollados y mucho menor en naciones de ingresos medios o bajos.  Entonces, sabiendo que la adhesión a tratamientos es central, ¿Cómo podemos ayudar desde nuestro lugar? ¿Qué estrategia podemos poner en práctica para mejorarla? Está claro que es el paciente quien debe sostener la adhesión a su tratamiento, pero no es el único responsable de que eso suceda, sino que hay muchos otros actores que pueden contribuir a esta meta. Empoderar al paciente en el conocimiento de su enfermedad y en la toma de decisiones es el puntapié inicial. Es fundamental que se involucre en su propio tratamiento, comprendiendo la importancia que tiene el cumplimiento del mismo para enfrentar la enfermedad que padece. El enfoque que fomente la adhesión a tratamientos debe ser multidisciplinario e integral: se deben crear redes de apoyo que incluyan a los pacientes con sus familias, los profesionales que lo acompañan, a la comunidad y a organizaciones. Pero no solo eso, sino que contamos con cada vez más herramientas tecnológicas que pueden ayudar a eliminar las barreras a la adherencia terapéutica.  El rol de Lab.a  En Lab.a estamos trabajando en distintas aplicaciones de monitoreo remoto de pacientes crónicos para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Algo que puede parecer simple como el recordatorio de toma de medicación, las pautas de alarma para recurrir a un profesional y las recomendaciones para cambiar el estilo de vida a uno más saludable son esenciales para fomentar este proceso de adherencia.  Los pacientes deben ser la prioridad de todo el sistema sanitario, y es fundamental entender que muchas veces necesitan ayuda, acompañamiento y soporte fuera del las consultas y el ambiente del consultorio o sala de internación. Allí es donde entramos nosotros y todos los demás actores involucrados en el mundo de la salud, que debemos trabajar en equipo para seguir detectando problemas y proponiendo nuevas estrategias que mejoren la salud de la población. 

Cuáles son los beneficios del seguimiento de pacientes

El seguimiento de pacientes se posiciona como un elemento clave al momento de cuidar la salud y prevenir enfermedades Actualmente y desde hace ya mucho tiempo, se sabe que la prevención es uno de los pilares más importantes (por no decir el más importante) de la medicina y del cuidado de la salud. El foco ya no está puesto únicamente en curar enfermedades, sino en evitar que aparezcan o que progresen, fomentando hábitos saludables que puedan mantenerse a lo largo de toda la vida.  Uno de los recursos para prevenir es realizar seguimiento de pacientes. Este seguimiento puede realizarse tanto en pacientes sanos como enfermos: cuando se realiza en sanos hablamos de prevención primaria y el objetivo es evitar la aparición de una enfermedad, y cuando se realiza en enfermos hablamos de prevención secundaria y el objetivo es prevenir reagudizaciones y complicaciones de una enfermedad ya existente. El seguimiento cumple un rol esencial en la práctica de la medicina y esto se hace cada vez más evidente para cada uno de los actores del rubro, ya que los beneficios de su implementación impactan en todos ellos.  En este nuevo paradigma con foco preventivo, además de las consultas y los famosos “chequeos anuales”, se han comenzado a diseñar una serie de herramientas tecnológicas orientadas a fomentar hábitos saludables, facilitar el monitoreo de pacientes o prevenir distintas enfermedades. Lo curioso de estas herramientas es que no son pensadas únicamente para uso médico sino para el uso de los pacientes, para hacerlos agentes activos e involucrarlos en el conocimiento de su enfermedad.  Estas nuevas tecnologías están empezando a incluirse en la vida cotidiana de los pacientes, se emplean con mucha facilidad y permiten, entre otras cosas, fomentar conductas saludables y aumentar extraordinariamente la adherencia a los tratamientos en caso de pacientes con enfermedades crónicas.  El whatsapp, los email y las teleconsultas fueron herramientas básicas para dar el primer paso hacia el seguimiento de pacientes. Otro ejemplo podrían ser los relojes inteligentes como el Apple Watch o los Fitbit, que tienen funciones específicas para medir frecuencia cardíaca, presión sanguínea y pulso, entre otras variables. Pero no son los únicos: los termómetros basales son otros de los dispositivos que se pueden incorporar en el día a día y que pueden ayudar a monitorear algunos indicadores. El futuro es hoy: llegó el momento de incorporar herramientas tecnológicas que faciliten el seguimiento y la vida diaria tanto de profesionales como de pacientes. ¿Qué es y para qué sirve el seguimiento de pacientes? Ya mencionamos que el seguimiento cumple un rol clave en el mundo de la medicina y la prevención pero, ¿qué es?  Cuando se habla de seguimiento del paciente se hace referencia a la evaluación del progreso de un paciente. Esto se realiza mediante un buen interrogatorio, un completo examen físico y en algunos casos, un conjunto de pruebas médicas como estudios de laboratorio o imágenes que deben solicitarse según cada caso particular. El seguimiento puede realizarse tanto en pacientes sanos para certificar que “todo sigue bien”, como en pacientes enfermos. En este último caso el paciente suele estar realizando algún tipo de tratamiento, y por tanto, en algunas ocasiones el médico debe pedir estudios más específicos y de forma más seguida.  Los resultados y la información de estas evoluciones quedan siempre reflejados en un archivo confidencial y forman parte de la historia clínica del paciente, ya sea digital o en papel.  De forma resumida entonces, el objetivo que buscamos mediante el seguimiento es comprobar la evolución de una persona, se encuentre o no en tratamiento, para comprobar su mejoría o bien detectar de forma temprana alguna enfermedad incipiente. Seguimiento de pacientes: cómo impacta en cada actor. El seguimiento tiene un impacto positivo en todos los actores de la cadena de salud, y en cada uno el beneficio es diferente.  En el caso de los pacientes, sin duda un buen seguimiento impacta en su salud. Ya sea para prevenir la aparición de nuevas enfermedades como para evitar complicaciones de enfermedades ya conocidas. A su vez, está comprobado que el seguimiento incrementa la efectividad de los tratamientos, ya que mejora la adherencia a los mismos.  Los médicos por su parte, pueden conocer con mayor detalle la evolución de la enfermedad, corroborar que los pacientes estén cumpliendo con las indicaciones dadas y despejar dudas, observar qué impacto tuvieron las decisiones que se tomaron en encuentros previos, y contar con datos precisos y actualizados para actuar de forma temprana y así tomar mejores decisiones. Los financiadores pueden conocer las necesidades reales y características de cada uno de sus afiliados, esto les permite ofrecer planes más adecuados, optimizar recursos y brindar una atención más eficiente.  Finalmente, las empresas farmacéuticas también son beneficiadas ya que mediante el seguimiento se consigue una mejor adherencia a los tratamientos, y esto lleva a una correcta toma de los fármacos indicados.   Herramientas para el seguimiento de pacientes. El uso de distintas herramientas virtuales o digitales había comenzado hace ya unos años, pero la pandemia puso de manifiesto la necesidad de incluirlas en más ámbitos de la salud y potenciarlas rápidamente.  Es por eso que se fueron desarrollando y perfeccionando distintas aplicaciones que permiten el seguimiento de los pacientes sin necesidad de soportes analógicos o de consultas presenciales.  Muchas obras sociales, empresas de medicina prepaga y centros de salud, habilitaron herramientas propias para cumplir con estos objetivos. Se trata de aplicaciones o sitios web que permiten hacer consultas, almacenar información, compartir datos, ver estudios y administrar recetas, entre otras funciones esenciales. Es importante remarcar que las aplicaciones no llegaron para reemplazar la relación médico-paciente, creemos que este vínculo de confianza es sin duda irreemplazable y fundamental: la tecnología llegó para acompañar, potenciar, agilizar, facilitar la vida diaria tanto de profesionales como de pacientes.    Laba y seguimiento de pacientes. Desde Laba estamos en constante investigación y desarrollo de distintas plataformas digitales interoperables para el seguimiento de pacientes, que pueden contribuir a todos los beneficios descritos previamente.  En Laba creemos que el seguimiento de pacientes es clave para generar un impacto positivo en

Datos y evidencia: por qué son la clave para tomar decisiones en salud

Cada vez más, la evidencia se posiciona como el elemento central al momento de tomar decisiones en salud. El cuidado de la salud es un rubro cuyo margen de error debe ser cada vez más estrecho, porque detrás de cada acción hay un paciente (o miles). Precisamente por eso es que la evidencia y los datos se posicionan en un lugar cada vez más central al momento de tomar decisiones en esta industria. Sin embargo, no todas las empresas de salud están preparadas para utilizar los datos de manera correcta. Y aún peor: en su gran mayoría, no implementan sistemas que los recolecten de forma estructurada. Todavía existe un déficit en la visión, la estrategia y la planificación respecto a las formas de adquirir datos propios, de integrarse con otras fuentes y de generar mecanismos para analizar los datos recolectados. El verdadero desafío: un cambio de mindset El primer paso es identificar la necesidad de que haya un cambio y de que el mundo de la salud comience a caminar hacia un nuevo paradigma. Y eso es tarea de cada uno de los actores de salud, desde las personas hasta las grandes organizaciones. Los profesionales de la salud -ya no solo médicos-, los sistemas informáticos que se utilizan, los financiadores, los prestadores, y todo el resto de los actores de este rubro, están enfocados, en general, a resolver los problemas (que son muchos) de su trabajo del día a día. Por lo general lo urgente le gana a lo importante, y no se encuentra el tiempo ni los recursos para diseñar mecanismos globales de recolección y análisis de información. Y mucho menos para considerar compartir datos e integrarse con otras organizaciones. Pero la realidad, en algún punto, lo pide. Por eso se vuelve crucial visibilizar ese desafío desde cada organización e identificar la respuesta que mejor se adapte a cada situación. Porque la salud es una industria compleja, heterogénea y sensible, y cada organización tendrá desafíos propios y particulares. Por eso se necesitan equipos especialistas con conocimiento del sector que trabajen codo a codo con equipos de cada una de estas organizaciones, y que de ese trabajo en conjunto surjan las herramientas y las estrategias necesarias. Algunos problemas, sin embargo, son transversales. Los registros médicos suelen contener texto de formato libre y no estructurado, como evoluciones, información sobre medicamentos, órdenes médicas y resúmenes de alta, por ejemplo.  Además, coexisten cantidades masivas de datos de imágenes médicas, como imágenes de radiología, cardiología, oncología y anatomía patológica, junto con datos de operaciones de atención médica. Y el problema principal, es que los sistemas de información de salud tradicionales son en su mayoría sistemas empaquetados adquiridos de diferentes proveedores para cumplir funciones operativas específicas, que por lo general no cuentan con una visión holística, y que se implementan en silos sin ninguna integración ni interoperabilidad. Todo esto da como resultado la generación y el almacenamiento de datos aislados y subexplotados. Qué ventajas se pueden obtener si la toma de decisiones se basa en datos La posibilidad de acceder a información en tiempo real permitirá tomar decisiones de negocios y clínicas de manera inteligente y veloz, aumentando la competitividad de las organizaciones que mejor logren hacerlo. Incluso la mayor parte de las promesas de la industria se apalancan en poder efectivamente recolectar y analizar datos: El futuro es prometedor, pero depende de nosotros La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto muchas falencias del sistema sanitario, tanto en Argentina como en el mundo. Y esa visibilización fue y sigue siendo un excelente motor de transformación. Ya como clientes exigimos servicios digitales. Ya como profesionales exigimos herramientas cómodas e intuitivas. Y ya las organizaciones están entendiendo la importancia de ponderar la evidencia y los datos por sobre otras variables al momento de tomar y fundar una decisión (sea clínica o de negocios). Pero ese proceso acaba de empezar. Necesitamos hoy más que nunca poder aprovechar ese impulso para transformar efectivamente los procesos y las formas de trabajo de la industria: es el momento de modernizar sistemas, de repensar procesos, y de armar estrategias de transformación a largo plazo, apalancándonos en las tecnologías que vienen transformando todos los otros sectores hace años. Las organizaciones que sean capaces de tomar decisiones basadas en la evidencia de forma eficiente serán las que lideren la industria en la inminente era de salud digital. – Si estás interesado en las ventajas que los datos y la evidencia traen al sistema de salud cuando se implementan de la manera adecuada, podés conectarte con nosotros ingresando Aquí.

Metodologías de trabajo transdisciplinarias para potenciar la salud.

Cuando hablamos de la pandemia por covid-19 se nos suelen venir a la mente palabras como “crisis” o “incertidumbre”, pero este evento traumático también fue motor de distintos cambios en toda la sociedad. Uno de esos cambios fue experimentar un antes y un después en la digitalización de la salud. Por eso cuando hablamos de pandemia también hablamos de oportunidad, transformación y crecimiento. Para los que trabajamos brindando soluciones en esta industria, el momento que estamos viviendo hoy es un punto de inflexión. La crisis sanitaria hizo que muchos sectores del rubro tengan que realizar cambios estructurales a un ritmo extraordinario, redefiniendo formas de pensar la salud y adoptando nuevas metodologías de trabajo; incorporando herramientas, productos y servicios digitales; y allanando el camino para una salud centrada en el paciente, preventiva, donde la información fluya entre los distintos actores y pueda utilizarse para tomar decisiones basadas en datos. «La era de la salud digital ya llegó y debemos estar a la altura.» Los financiadores, los profesionales de la salud, la industria farmacéutica y las empresas que desarrollan tecnología no estaban lo suficientemente conectados. La situación de emergencia nos obligó a buscar soluciones rápidas en equipo, derribando muchos preconceptos, y nos mostró que esa conexión hoy en día ya es posible. Este aprendizaje nos ofrece la oportunidad de solucionar problemas estructurales que venimos arrastrando desde hace ya mucho tiempo. Experiencias en otras industrias demostraron que aplicar metodologías de trabajo transdisciplinarias y procesos ágiles son factores clave a la hora de lograr integrar actores de un ecosistema complejo. Las formas de trabajo cooperativas entre distintos equipos, como los designs sprints o los workshops de innovación son grandes herramientas para lograr este objetivo. → Workshops de Innovación: Los Workshops son reuniones intensivas de trabajo colaborativo donde se realizan distintos ejercicios claros y definidos para analizar una problemática desde todos los enfoques posibles. Para esto se convoca a distintos actores y equipos que por una jornada debaten y exponen sus posturas. Este análisis en 360° permite que decante una primera propuesta de solución, a partir de ese entendimiento generalizado de las necesidades del mercado, con una visión clara de las features que cada tipo de usuario estaría dispuesto a utilizar. El objetivo final de los Workshops es detectar claramente oportunidades de mejora, plantear soluciones viables y sentar las bases para futuros proyectos, alineando los intereses individuales de todos los integrantes dentro y fuera de una organización. → Concept Design Sprints: Los sprints de diseño son un marco conceptual de trabajo más extenso, creado por Google Ventures, en donde se trabaja de forma exhaustiva diseñando soluciones a algún problema puntual. Para esto el equipo de innovación acompaña en su trabajo diario a los equipos de la organización a intervenir durante 5 jornadas, con el objetivo de entender el alcance real que debe tener la solución a realizar. El objetivo final de los Design Sprints es diseñar la solución que mejor se adapte a las necesidades de la organización, y obtener validación de los usuarios en tiempo record. Lo más importante de cualquier solución es que el usuario encuentre utilidad en ella, es por eso que su feedback es fundamental para que nos indiquen si vamos por un buen camino. Incluir las opiniones y conocimientos de todos los actores involucrados es lo que genera una visión más completa y global que permite detectar problemas reales, y desarrollar soluciones integrales que mejoren (verdaderamente) la forma en que se hacen las cosas. Para trabajar en la solución, la mejor forma es emplear metodologías ágiles para armar un prototipo que sea validado por los usuarios y el equipo involucrado. Tener un prototipo sobre el que se itera permite maximizar las probabilidades de éxito del proyecto y ahorrar tiempo, ya que en cada paso se re-analiza la viabilidad de la solución pensada, y en caso de no cumplir con las expectativas se pausa el plan y se analizan nuevos caminos en vez de arrastrar errores → Rapid Prototyping: Un prototipo de una solución digital es “un primer ejemplar” que reúne las características mínimas para validar si una idea es correcta. Su creación puede durar entre 1 y 3 meses. El objetivo de trabajar con prototipos rápidos es justamente poder testear rápidamente si las soluciones ideadas aportan valor real a los usuarios, evitando trabajar en direcciones incorrectas. Al poder iterar hasta llegar al resultado deseado, los prototipos brindan certezas sobre la viabilidad y magnitud del proyecto a lo largo de todo el proceso. El desafío que existe entonces, es poder mantener los estándares actuales de innovación en salud integrando a todos los actores involucrados en el sector. Así lograremos un verdadero acercamiento de la salud digital a las personas. Queremos lograr una salud más eficiente, innovadora e inclusiva. Estamos convencidos que el camino es trabajar en equipo.

Las ventajas ocultas del uso de estándares en los sistemas informáticos de salud.

El desarrollo de los sistemas informáticos en el área de la salud cuenta con múltiples dificultades. Se intenta modelar un problema muy complejo como es la representación de la información médica de los pacientes. Al mismo tiempo se tiene que contemplar una gran cantidad de procesos asociados a esta información médica. Estos procesos son muy variados, pueden ir desde la coordinaciones de los turnos hasta la generación de datos de facturación sobre los servicios prestados. Esta diversidad en las necesidades informáticas que tiene un establecimiento de salud lleva a que prácticamente ninguna organización utilice un sistema único. “Las soluciones informáticas desarrolladas en el ámbito de la salud tienen que poder jugar en equipo” Esto crea una nueva necesidad en la que año a año el sector hace más hincapié. Las soluciones informáticas desarrolladas en el ámbito de la salud tienen que poder jugar en equipo. Es decir los sistemas deben estar preparados para convivir en un ecosistema distinto para cada usuario y en todos ellos deben poder funcionar correctamente. Además deben poder compartir la información de la que son dueños para que los demás sistemas puedan cumplir su función. Esta característica de los sistemas de salud modernos se conoce como su capacidad de interoperabilidad o de ser integrables. En el ámbito de salud la interoperabilidad se define como “… la capacidad de diferentes sistemas de información en salud (sistemas hospitalarios, departamentales, registros clínicos electrónicos, etc.) para intercambiar datos y usar la información que ha sido intercambiada dentro y a través de los límites de la organización, con el fin de mejorar la prestación efectiva de los cuidados de salud a individuos y comunidades…” (HIMSS, 2013). Esto quiere decir que no solo es necesario que los sistemas tengan la capacidad de enviar y recibir información entre sí, sino que además deben ser capaces de interpretarla y utilizarla. Esto implica que no alcanza con ponerse de acuerdo con el formato de los archivos que se intercambian sino que su contenido tiene que estar consensuado. O sea toda la información que entra y sale del sistema tiene que tener una estructura interna y una terminología conocida por todos los actores del ecosistema. Esto implica un gran desafío. Los estándares del área de salud y sus beneficios conocidos. La principal herramienta que tenemos para poder lograr que un sistema desarrollado sea interoperable es la utilización de estándares. Los estándares son documentos consensuados por un organismo o un comité de organismos que determina una serie de reglas a seguir cuando se lleva a cabo una determinada acción en un determinado contexto. Estas reglas tienen el objetivo de obtener un resultado óptimo para todas las partes de esta acción. Que esto suceda depende que los actores involucrados en el proceso conozcan el estándar y lo respeten, o sea sigan este conjunto de reglas.  En particular en el ámbito de los sistemas informáticos de salud muchos estándares tienen como objetivo establecer en qué formato se debe enviar y recibir la información médica. Esto incluye desde la sintaxis del archivo ( si es un HTML, texto libre o una planilla de excel ), como su estructura interna ( que datos componen, por ejemplo, la información de un paciente o un pedido de medicación) y la terminología utilizada en el archivo ( que código se utiliza para representar un determinado diagnóstico de un paciente ). Gracias a estos estándares se puede lograr la interoperabilidad de los sistemas como fue definida. Existen varios estándares en salud que al complementarse entre sí logran este objetivo. La familia de estándares más conocida y usada es la generada por la organización HL7 (Health Level Seven). La versión 2 de esta familia es uno de los estándares más utilizados de la industria en la actualidad. Esta organización creó además los estándares HL7 v3, HL7 CDA (Clinical Document Architecture) y HL7 FHIR (Fast Healthcare Interoperability Resources). Este último es el más nuevo de la familia y se construyó en base a la experiencia de HL7 con sus versiones anteriores. HL7 FHIR es un estándar que define la sintaxis y la estructura con la que se debe intercambiar datos médicos. Para esto divide la información en distintos módulos o recursos que encapsulan los datos asociados a un determinado concepto. Ejemplos de estos recursos son un episodio de internación, el pedido de un medicamento para un paciente o el registro de la administración del mismo. Para cada uno de estos recursos FHIR define cuales son los datos básicos que el mismo debe tener pero también tiene disponible un mecanismo por el cual los desarrolladores pueden expandirlo. Esto permite agregar funcionalidad específicas a la solución desarrollada sin salirse del estándar. Otro estándar muy conocido en la industria es SNOMED CT. Este estándar está enfocado en resolver la problemática de la terminología médica. En esta área del conocimiento existe una cantidad muy grande de términos específicos que definen conceptos muy precisos. Los mismos pueden ir desde las partes del cuerpo hasta los principios activos de los medicamentos. Este estándar se encarga de asignarle un código (codificar) a cada uno de estos conceptos y especificar las relaciones que existen entre ellos. Por ejemplo, este estándar permite expresar que un determinado medicamento comercial se corresponde con un medicamento genérico o que un determinado diagnóstico es un caso particular de otro más amplio. La existencia de este estándar permite que SNOMED CT tenga codificados más de 350.000 conceptos y sus relaciones lo que lo convierte además de en un estándar en una de las bases de conocimientos más importantes de la industria. Existen muchos otros estándares como DICOM para la normalización de los estudios por imágenes, ICD-10 para la clasificación de enfermedades y síntomas o LOINC para los resultados de los estudios de laboratorio. Aunque algunos de estos estándares tienen objetivos y funciones similares en la mayoría de los casos se complementan. Un ejemplo de esto es que en los recursos FHIR siempre que existe un campo, cuyo contenido es un concepto de terminología médica, es posible completarlo con un código

Metodologías de trabajo transdisciplinarias para potenciar la Salud.

Cuando hablamos de la pandemia por covid-19 se nos suelen venir a la mente palabras como “crisis” o “incertidumbre”, pero este evento traumático también fue motor de distintos cambios en toda la sociedad. Uno de esos cambios fue experimentar un antes y un después en la digitalización de la salud. Por eso cuando hablamos de pandemia también hablamos de oportunidad, transformación y crecimiento. Para los que trabajamos brindando soluciones en esta industria, el momento que estamos viviendo hoy es un punto de inflexión. La crisis sanitaria hizo que muchos sectores del rubro tengan que realizar cambios estructurales a un ritmo extraordinario, redefiniendo formas de pensar la salud y adoptando nuevas metodologías de trabajo; incorporando herramientas, productos y servicios digitales; y allanando el camino para una salud centrada en el paciente, preventiva, donde la información fluya entre los distintos actores y pueda utilizarse para tomar decisiones basadas en datos. Los financiadores, los profesionales de la salud, la industria farmacéutica y las empresas que desarrollan tecnología no estaban lo suficientemente conectados. La situación de emergencia nos obligó a buscar soluciones rápidas en equipo, derribando muchos preconceptos, y nos mostró que esa conexión hoy en día ya es posible. Este aprendizaje nos ofrece la oportunidad de solucionar problemas estructurales que venimos arrastrando desde hace ya mucho tiempo. “La era de la salud digital ya llegó y debemos estar a la altura.” Experiencias en otras industrias demostraron que aplicar metodologías de trabajo transdisciplinarias y procesos ágiles son factores clave a la hora de lograr integrar actores de un ecosistema complejo. Las formas de trabajo cooperativas entre distintos equipos, como los designs sprints o los workshops de innovación son grandes herramientas para lograr este objetivo. Workshops de innovación. Los Workshops son reuniones intensivas de trabajo colaborativo donde se realizan distintos ejercicios claros y definidos para analizar una problemática desde todos los enfoques posibles. Para esto se convoca a distintos actores y equipos que por una jornada debaten y exponen sus posturas. Este análisis en 360° permite que decante una primera propuesta de solución, a partir de ese entendimiento generalizado de las necesidades del mercado, con una visión clara de las features que cada tipo de usuario estaría dispuesto a utilizar. El objetivo final de los Workshops es detectar claramente oportunidades de mejora, plantear soluciones viables y sentar las bases para futuros proyectos, alineando los intereses individuales de todos los integrantes dentro y fuera de una organización. Los sprints de diseño son un marco conceptual de trabajo más extenso, creado por Google Ventures, en donde se trabaja de forma exhaustiva diseñando soluciones a algún problema puntual. Para esto el equipo de innovación acompaña en su trabajo diario a los equipos de la organización a intervenir durante 5 jornadas, con el objetivo de entender el alcance real que debe tener la solución a realizar. El objetivo final de los Design Sprints es diseñar la solución que mejor se adapte a las necesidades de la organización, y obtener validación de los usuarios en tiempo record. Lo más importante de cualquier solución es que el usuario encuentre utilidad en ella, es por eso que su feedback es fundamental para que nos indiquen si vamos por un buen camino. Incluir las opiniones y conocimientos de todos los actores involucrados es lo que genera una visión más completa y global que permite detectar problemas reales, y desarrollar soluciones integrales que mejoren (verdaderamente) la forma en que se hacen las cosas. Para trabajar en la solución, la mejor forma es emplear metodologías ágiles para armar un prototipo que sea validado por los usuarios y el equipo involucrado. Tener un prototipo sobre el que se itera permite maximizar las probabilidades de éxito del proyecto y ahorrar tiempo, ya que en cada paso se re-analiza la viabilidad de la solución pensada, y en caso de no cumplir con las expectativas se pausa el plan y se analizan nuevos caminos en vez de arrastrar errores Un prototipo de una solución digital es “un primer ejemplar” que reúne las características mínimas para validar si una idea es correcta. Su creación puede durar entre 1 y 3 meses. El objetivo de trabajar con prototipos rápidos es justamente poder testear rápidamente si las soluciones ideadas aportan valor real a los usuarios, evitando trabajar en direcciones incorrectas. Al poder iterar hasta llegar al resultado deseado, los prototipos brindan certezas sobre la viabilidad y magnitud del proyecto a lo largo de todo el proceso. El desafío que existe entonces, es poder mantener los estándares actuales de innovación en salud integrando a todos los actores involucrados en el sector. Así lograremos un verdadero acercamiento de la salud digital a las personas. Queremos lograr una salud más eficiente, innovadora e inclusiva. Estamos convencidos que el camino es trabajar en equipo.

Coronathon, el resultado de un trabajo en equipo.

En los momentos de crisis es sumamente importante mantener la empatía. Desde Lab-a, una empresa que busca crear soluciones en salud aplicando tecnología, entendimos que no podíamos mirar la pandemia de costado. Es por esta razón que decidimos involucrarnos y empezamos a buscar cómo podíamos colaborar desde nuestro lado en esta situación trabajando desde nuestras casas.   “En los momentos de crisis es sumamente importante mantener la empatía.” Luego de pensar muchas ideas nos llega de un hospital la consulta sobre si era posible hacer máscaras faciales porque las necesitaban como protección. Investigamos en las redes, consultamos con distintos hospitales y llegamos a la conclusión que había una escasez muy grande de elementos de protección personal para el personal del sector de salud, uno de los más expuestos al contagio. Es por ello que decidimos trabajar desarrollando máscaras faciales, una barrera mecánica de protección contra el coronavirus.   Iniciamos el proceso de desarrollo imprimiendo en 3d una máscara open-source publicada y desarrollada por la marca Prusa, al día siguiente fuimos a tres establecimientos de salud para validar el modelo. Recibimos muchas sugerencias de mejoras y decidimos realizarlas. Con nuestro equipo de ingeniería y diseño mejoramos la máscara agregando mayor comodidad, facilidad de armado y protección para el profesional de la salud.   Con el prototipo terminado (compuestas por Vincha impresa en 3D, PET, y Elástico) abrimos un formulario para que los profesionales de la salud puedan solicitar máscaras para sus hospitales y nos pusimos a imprimir con nuestras 7 impresoras. Dada la cantidad de pedidos vimos que no iba a ser posible poder solucionar este problema solos y decidimos crear Coronathon. Convocamos a makers de Buenos Aires para que colaboren con la impresión, nos vinculamos con una empresa de logística y una empresa para que nos provea del PET transparente para completar las máscaras.   En tres días teníamos un proceso productivo armado.*1 A partir de más de 1230 donaciones compramos la materia prima y la mandamos al centro de logística, desde ahí se repartió el material a todos los makers (comunidad de impresores 3d) para que puedan imprimir y se lo intercambiamos por vinchas impresas.   Todas estas vinchas volvían a la empresa de logística donde se unían las partes, se desinfectaban y se ponían en cajas para enviar a los distintos hospitales.   De esta forma se logró producir y entregar más de 10.000 máscaras a más de 80 centros de salud.   En paralelo a este trabajo y desde una iniciativa de la misma comunidad se empezó a evaluar la posibilidad de optimizar este desarrollo.Sabíamos que Coronathon era una solución a corto plazo. En un momento donde la industria no podía actuar a tiempo la impresión 3D fue la solución. Para el largo plazo teníamos que lograr una solución más escalable. Es así que surgió la posibilidad de inyectar las piezas de plástico y así poder asistir a más profesionales de la salud en menor tiempo y con con un producto de mejor calidad. Nuevamente se consiguieron donaciones para poder realizar todo el proceso productivo y en 10 días se logró una pieza para inyectar. Esta acción nos permitió fabricar 20.000 máscaras más a menor costo y con una logística mucho más simple.   Cabe destacar que también hubo todo un trabajo en la selección de hospitales donde se conformó un equipo de 10 personas con quienes analizamos cada pedido de hospitales y en función de criterios definidos a partir de consultar a expertos en políticas de salud se asignó la cantidad de máscaras y el día de envío de las mismas. La experiencia Coronathon fue increíble. Fue un trabajo que realmente valió la pena y nos motivó a seguir trabajando para encontrar más soluciones que colaboren a mejorar la protección de los profesionales de la salud que hoy siguen día a día atendiendo nuevos casos. Detuvimos el trabajo diario para poder poner nuestra fuerza en donde más se necesitaba. Desde Lab-a logramos coordinar un equipo de 500 makers, gestionar más de 50.000 solicitudes de máscaras y entregar más 30.000. También trabajamos desde el lado de la comunicación para que sea clara y efectiva mostrando en tiempo real todo el proceso de trabajo y el cumplimento de los objetivos.   Esta situación visibilizó las debilidades del sistema de salud pero también mostró la fortaleza de toda una sociedad que se organizó para poder hacerle frente a esta situación que involucra a todos. “… nos motivó a seguir trabajando para encontrar más soluciones que colaboren a mejorar la protección de los profesionales de la salud… “   “Esta situación visibilizó las debilidades del sistema de salud pero también mostró la fortaleza de toda una sociedad que se organizó para poder hacerle frente a esta situación que involucra a todos.” — IVAN ISAACK

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